El lunes, en horas de la mañana, regresaron las siete jugadoras de hockey femenino de los planteles del Larroudé Foot Ball Club que el viernes pasado viajaron a la ciudad de Neuquén, integrando el seleccionado de
El objetivo de los directivos de
Oriana Correa, del Sub 14 y Clarita Iglesias del Sub 16, se prestaron a analizar la experiencia y coincidieron en que, para ambas “fue muy positiva”.
Oriana contó que su división le ganó al combinado de Neuquén por
Clarita, por su parte, dijo que el equipo que ella integró perdió con Santa Cruz
Aclaró la juvenil jugadora que le agradó la experiencia y consideró que, a pesar de todos los inconvenientes, “si te gusta el hockey, ése es el camino, hay que hacer el sacrificio para poder competir en ese nivel, es la única manera de progresar”.
Posiblemente Clarita no lo diga pero, más allá del sacrificio que significa un mayor nivel de exigencia en los entrenamientos, las concentraciones y los viajes está la cuestión económica. Cada uno de estos viajes cuesta alrededor de 300 pesos, un cifra que no está al alcance de todos. La práctica de este deporte es totalmente amateur lo que en buen romance significa que esos costos los debe afrontar cada jugadora o, lo que es lo mismo, sus padres.
En el caso de ser seleccionada para participar de un Torneo Argentino como el de Rosario, asistir cuesta 800 pesos. Lo que está al alcance de menos personas aún.
Esto nos lleva a pensar cuantas chicas, a lo mejor de muy buenas condiciones y posibilidades de progresar en la práctica de este deporte, quedarán en el camino porque sus padres no pueden solventar semejante cifra. Una cifra, además, que tampoco está al alcance del Club que, a duras penas, con mucho trabajo de los dirigentes y esfuerzo de los padres, apenas si puede mantener la práctica activa de esa disciplina.
¿La solución? Un sponsor privado, muy pero muy solvente (o generoso) o la intervención del estado. Ambas posibilidades parecen estar lejanas, hoy por hoy.
